Tuesday, February 28, 2017

ABUELOS

Cada tanto, o cada no tanto, me pongo a pensar en mis abuelos. Me hace bien recordarlos. Se me viene a la mente como hace cuatro años pensaba que ellos iban a vivir casi para siempre. Mis amigos me contaban que solo tenían a uno de ellos, o a ninguno, y yo orgullosamente les decía que yo todavía tenía a los cuatro. "Que suerte la tuya", me solían decir, y no estaban equivocados, era un afortunado. Hoy, solo me queda mi abuela, que hace casi cinco meses quedó viuda porque el amor de su vida se fue antes que ella. 
En varias ocaciones tuve la fortuna de soñar con ellos, sueños tan reales que cuando me despierto agradezco de que haya pasado. En otros, hasta tuve sentimientos y señales de ellos, les he hablado y les he rogado que de alguna forma me hagan sentir que me escuchan, y créeme que funcionó. Yo lo llamo "la magia de los abuelos", porque se que no soy el único a que le han pasado ese tipo de cosas. 
Entonces me puse a pensar, que tengo yo de ellos? que me han dado cada uno, más allá de las enseñanzas? en que me veo reflejado cuando me acuerdo de ellos?
La respuesta enseguida fue hermosa: cada uno de ellos me dio algo que es lo que llevó a que yo sea como soy. Mi abuelo materno me transmitió la pasión por el fútbol, en especial por River, que en cierto modo me ayudó para decidirme en estudiar Periodismo, cosa que me encanta. A mis abuelos paternos tengo que ponerlos en el mismo frasco, porque ellos me dieron algo incalculable que es el amor, el amor entre ellos, el amor de 57 años de casados, el amor que sin darse cuenta nos transmitieron a toda la familia. Por otro lado, dentro de ese amor, están las incalculables idas a comer a su casa, toda la familia, donde éramos 15 personas, quizás más, porque siempre había algún amigo invitado por alguien. Teniendo en cuenta que a veces a ellos les costaba llegar a fin de mes, debido a que la situación del país era muy mala, ellos nos brindaban todo, hasta lo que no tenían. Se enojaban si llevabamos algo, porque ellos cocinaban, compraban la bebida, el postre, todo. Dar todo sin nada a cambio, nunca mejor dicho. Eso llevó a que en mi caso y en el de toda la familia, lo material pase a un segundo plano, que las reuniones y el amor por la familia sea lo más importante.
Y mi abuela materna, me dio algo tan importante para mi, que recién en estos últimos años pude darme cuenta con mayor profundidad. El de vivir la vida con una sonrisa a pesar de todo lo malo que pueda suceder alrededor. Sin decirme, me dio a entender que uno puede tener un mal día, pero a través de la música, del baile, puede hacer que ese mal día cambie. Ese pensamiento me terminó de cerrar cuando, en la última parte de su enfermedad (tenía leucemia), aprovechaba los días que más o menos se sentía un poquito mejor, con un poquito menos de dolor, y me mandaba videos o me llamaba para decirme que estaba lista para hacer un video conmigo (yo recién arrancaba con esto de los videitos) y con frases como "mirá como esta tu abuela, para que veas que nada me detiene cuando hay que bailar". Eso para mi fue impagable. A todos los que me preguntan porque me gusta bailar, de donde saco energías y ganas, ahí esta la respuesta. 
Entonces, a pesar de que a ninguno de mis tres abuelos pude despedir como quería (por diferentes motivos, no estaba en la misma ciudad), trato de entender y agradecerles a diario por aportarme todas estas cosas que voy a llevar conmigo para siempre, además de los recuerdos. Y aunque muchas veces puteo porque quiero volver a verlos y abrazarlos, entendí que ellos con sus actos, me dieron tantas cosas buenas, que no me queda otra que agradecerle a la vida por poder disfrutarlos. A ustedes, que yo se que me cuidan desde su lugar, quiero decirles que los amo. Y que gracias por darme a mis viejos. Ya nos volveremos a encontrar. 

Saturday, July 16, 2016

Miedos

Hay muchos tipos de miedos. Miedo a las alturas, al fracaso, a estar triste, a enamorarse, etc. Pero si nos basamos especificamente en este último, creo que muchas personas tienen temor a sentir algo muy fuerte por alguien, no porque durante su relación la pasen mal, sino por el qué pasará cuando se termine esa relación. Capaz que por conocimiento de causa, ya saben lo feo que es terminar con una persona, la angustia que podes llegar a sentir durante un tiempo. Y no queres volver a sentir eso, te parece que estando emocionalmente bien, es sumar un problema al pedo a tu vida. Entonces, en vez de enfrentar eso que te pasa con la persona que te gusta, le esquivas. En otras palabras, te convertís en un cagón. Y ahí fallamos.
Fallamos porque no le estamos haciendo caso al corazón, estás siendo egoísta en tus pensamientos y no te importan tus sentimientos. Si, no te importan tus propios sentimientos. Y peor aún cuando hay muchas chances de que la otra persona también sienta lo mismo que vos, pero tiene el mismo miedo o esta esperando que vos hagas el primer paso. Es decir, se gustan y no se buscan. Se histeriquean y hasta capaz que un par de veces se ven y están, pero muy informal. Llegan a un punto que los dos empiezan a sentir cosas realmente fuerte por el otro, al punto que ya no lo podrías controlar, pero a la vez sabes que por tus propios miedos, le estás dando la chance al otro de que haga lo que quiera con su vida, y que en definitiva también termines sufriendo por verla con otro y saber que vos no te la jugaste. Sabes que por fin es la persona que te tiene lo que estabas buscando hace tiempo, pero otra vez el cagazo del "y si después me deja, otra vez voy a sufrir", te carcome la cabeza. A los miedos siempre hay que tratar de vencerlos, o al menos, de no tenerlos presentes. Estás a tiempo de no darle bola a los peros y tomar las riendas del asunto. Total, es buena la frase "al menos lo intenté". Siempre, pero siempre vale la pena. Ya vas a tener tiempo para los lamentos. Ahora, disfruta.


Jordán Elias

Tuesday, May 3, 2016

Extrañar

Creo que acá tenía cerca de 4 años. Va, ni me acuerdo.
Esta palabra no se lleva bien conmigo. Extrañar puede devenir en muchas cosas, extrañar un lugar, una situación, un momento, un estado de ánimo, o a una o varias personas. Sin dudas que la última opción tal vez es la más complicada, y más cuando sabes que ya no vas a poder encontrarla. Que ya no vas a poder viajar para visitarla, para hablar, para reír, para bailar, para lo que fuese. La verdad es que es muy loco cómo puede ser que alguien que sabes que no vas a poder verla nuevamente, se mantenga viva y por momentos no sientas su ausencia. No la siento porque entre todos la mantenemos presente. Esta ahí, en cada baile (los que me conocen sabrán de qué hablo), en cada comida, en la polenta con estofado, en las series de Netflix, en las películas, en las anécdotas. Está. Todos en algún momento nos vamos a morir, eso no es una novedad. El tema es el cómo, habiendo hecho lo que queríamos ser, disfrutando de nuestros amigos, de nuestra familia, de los más cercanos. No importa la cantidad de años, sino la calidad de ellos. Así sean 20, 30, o 100, que hayan valido la pena. Llegar al final del viaje y decir "puta, que lindo estuvo". Creo que eso es lo que quiero para mi vida. Se que hay sueños que son difíciles de realizar, y por eso no quiere decir que me de por vencido. Pero mi mayor sueño es ser feliz, siempre.
Mientras tanto, me detengo, y te digo gracias. Gracias por seguir presente todos los días de mi vida. Porque indirectamente me impulsaste a abrir este blog, a hacer videos en Instagram, a tener el canal de Youtube. Gracias, y aunque odie la palabra "extrañar", de a poco me voy a tener que ir encariñando. A que sea parte de mi diccionario. Si, a vos te hablo, abuela querida.

Jordan Elias